martes, 20 de marzo de 2018

GRITAN

Desde siempre, gritan. No saben hablar. Sólo pueden gritar. Gritan de frío, de hambre, de sueño, de dolor, de soledad. Gimen y claman, desde las profundidades y hasta la eternidad.
Gritan y lloran, molestan e importunan. Siempre lo harán. Mientras vivan, mientras mueran, siempre existirán. Nazcan o no nazcan, existirán.
Da igual que los desmembren, que les corten la garganta. Da lo mismo. Seguirán gritando, clamando, importunando, para siempre. Desde las profundidades del infierno, o desde el cénit de la bóveda celeste, gritarán.
Antes del tiempo, en el tiempo y después de los tiempos, patalearán.
Patalean sirios, palestinos, israelitas, patalean negros, amarillos, blancos y colorados.
Patalean, lloran, gritan e importunan nuestros niños. Por eso los matamos. Si es antes, bien, o después, bien; incluso muchas veces mientras tanto.
 Qué ironía...después de pataletas y llantos, se duermen un segundo. Para seguir gritando por la eternidad.


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