sábado, 14 de febrero de 2026

Atentamente


 De mi consideración:

Me dirijo a usted por medio de la presente, a fin de informarle, que, a partir del día de la fecha, me dedicaré a solucionar problemas ajenos e inventados.

No importa si cumplen con la primera, la segunda o ambas prerrogativas.

Privilegiamos los inventados sobre los propios y los ajenos sobre los verdaderos. 

Usted traiga su problema ajeno e inventado, y entre ambos lo solucionaremos.

Lo importante de todo esto es, principalmente, solucionarlo. Una vez que lo hayamos solucionado, podrá usted remitir la solución a la nube, donde será enviada al portador.

Luego de haber hecho lo antedicho, será directamente enviado al interesado, que no es otra persona más que usted.

Desde ya, le agradezco haber colaborado con mi emprendimiento.

Atentamente, quien suscríbete...

 


 


viernes, 13 de febrero de 2026

Volvió

Se miró al espejo y decidió que ese sería el día. Se fue. Dijo que algún día volvería, pero nunca volvió. O mejor dicho, volvió en otra forma. Volvió en las alas del viento. Volvió en la mariposa alegre y moribunda ese domingo, a saludar a su hermanito. Volvió hecho calandria. Volvió en esa planta que aleatoriamente creció en su maceta, un trebolito dorado como su pelo, azaroso como el destino. Volvió en la lluvia cada febrero, volvió en el aire de la lluvia cada febrero, volvió en la primavera cada fin de Septiembre. 
Pero también volvió en un recuerdo, en unas lágrimas de algunos que nunca lo olvidaremos, que aprendimos a continuar a pesar del dolor. Ese dolor que a veces, aunque olvidado en un rincón, sale y se hace amigo, como ahora, en esta tinta, en éstas pálidas líneas que escribe alguien que amaría abrazarlo la última vez, otra vez. Éstas líneas que escribe alguien que parece fuerte y sonríe con toda la boca, casi a cada ratito. Pero que siempre llevara un raspón en el alma, que prefiere llorar solita, sin que nadie la consuele. Que anhela la alegría, que quisiera el desparpajo de antaño, pero en el fondo sabe que ya no lo encontrará...
Seamos amables siempre, no conocemos el momento, las luchas o los infiernos que cada cuál atraviesa. ♡

jueves, 12 de febrero de 2026

Sopa de chancho

Para mí papá, Juan Martin Torreano

Ella se fué. Se iba muchas veces. A veces con el heredero delgado y pálido , que tenía unas marcada debilidad por las jovencitas, y otras veces con personas que realmente no sumaban nada en su vida. Y una vez se fue muy lejos. Su padre, resignado ante su testarudez, le compró una valija y la llevó hasta esa terminal con la esperanza de que algún día ella volviera en sí. Le hizo una sopita de chancho, que era lo que ella más amaba, con ese olor que tan bien caracterizaba su personalidad. Entonces se fue a ese lugar donde creía haber encontrado el cénit de su vida. 
Cuándo se dió cuenta de que el olor a sopita de chancho allá era muy diferente, decidió volver. 
Pero cuando finalmente volvió, su papá feliz, le hizo un chancho, pero esta vez el chancho estaba bien muerto y asado.


miércoles, 11 de febrero de 2026

La tejedora

Había una vez una mujer que tejía. Se miró en el espejo y decidió que ya no se gustaba. Entonces se empezó a fabricar. Se fabricó una peluca primero. Era larga, muy larga. Y le tapaba la cara y parte del cuerpo. Después fabricó unos lentes oscuros muy grandes y se los puso. Luego se fabricó unos kilos y se los puso. Después se fabricó varios kilos más para taparse los kilos que le habían quedado fuera de lugar. De pronto sintió frío. Estaba desnuda. Entonces tejió un gorro para ponerse sobre la peluca. Despues tejió ropa interior, no era muy delicada, pero la cubría. Más tarde, tejió una polera con el cuello muy alto. Un pantalón largo, medias, un suéter y un par de pantuflas. Se vistió con todo eso y se volvió a mirar al espejo. Ahora no sólo no sé gustaba, sino que no se reconocía. Levantó una mano y su irreconocible imagen reflejada hizo lo mismo. Saco la lengua y una vez más la persona en el espejo la imitó. Empezó a saltar. Se le cayó la peluca. Después los lentes, la ropa y los  kilos. Estaba desnuda de nuevo. Pero ahora se gustaba. Se aceptaba por lo menos. Se dijo, voy a dejar de tejer. Pero no pudo. Tejió un vestido liviano con hilos de tiempo. Se dió cuenta y evocó sus años de juventud. Ya nada volvía. Eso que no pudo ser mientras ella estaba tejiendo, ya nunca sería. Todo ese tiempo que perdió tejiendo para ocultarse de si misma, ya no volvió. Nada de lo que es pudo cambiar. Un manojo de sueños. Un ramo de lágrimas, gozo y esperanza. Un montón de cenizas perfumadas esparcidas en el viento. Ella sentía que después de despojarse de su coraza, se estaba destejiendo. Y ya no podía parar. Pero tuvo que terminar de destejer. Cuándo la hebra desapareció entre su pulgar y su índice, quiso mirar el espejo. Quiso mirarse. Pero no pudo. Ya no estaba.

Desvelos

Cómo laucha por tirante, 
Lamiéndose las heridas
Se escaparon de los anzuelos
Sirviendo como carnadas
De los tristes desvelos
De su pelo enredado 

Cómo si rezar fuera un crimen, 
Cómo si amar sin medidas
Fuera un crimen inconcebible
Cómo si ayudar al pobre 
No librara sus corazónes
 Viendo lo venidero,
Rogaron con canosos corazones 
Sufrir menos hoy 
Menos hoy y no mañana
Menos hoy
Y mañana no 

domingo, 8 de febrero de 2026

Trueno y los barcos

Hoy muchas personas debimos ser evacuadas de la isla 132 antes de ver al artista principal, TRUENO. Cómo muchos saben, se desató un temporal. 
Muchos hicimos varios kilómetros, incluso había gente de otros países. Lo sé porque los escuché hablar.
Los escuché hablar en varios idiomas, con diferentes acentos. Vi gente, cómo barcos a la deriva, con niños recién nacidos en sus brazos, corriendo desesperados.
Pero bueno, los escuché hablar. Algunos gritaban, otros tenían crisis de nervios, otros intentaban parecer enteros mientras por dentro rogaban al cielo que no se cayera. 
Pero bueno, la verdad es que me quedé tranquila, porque lo único que era seguro era que iba a llover. Un poco de lluvia y un día que pintaba mejorar, por lo menos eso decía el diario del lunes. 
Lo que el diario del lunes no decía era que la culpa no la tiene el chancho, sino el que le da de comer.
La culpa no la tiene la mamá que llevó a su bebé. 
La culpa no es de TRUENO, y tampoco de los que pretendíamos pasar un lindo momento. 
La culpa la tiene el gobierno de turno, ese gobierno movido por el petróleo, por el dinero. ¿No sabían que había alerta de tormentas? Tal vez no imaginaban que algún contenedor de cliba de más de cinco mil litros de capacidad COMO LOS QUE SE ARRASTRABAN a la deriva por las calles, podría golpear a alguien, algún niño quizás. Alguna persona diferente. Diferente de ellos mismo, ¿¿no?? Eso es lo que importa en realidad, que si alguien muere, sea alguien diferente de ellos, de ellos mismos. Diferente de los gobernantes de turno. Podría rezar un rosario de malas palabras ahora. Pero elijo creer en la libertad.
Atentamente. 
María Paula Torreano
DNI 30.258.417

martes, 3 de febrero de 2026

¡Dicen muchas gracias! De nada.

Dicen las musas muchas gracias. De nada, les digo. Gracias por qué?. Gracias por nada dicen. Dicen que sí. Muchas gracias. Gracias por qué? Les respondo. Gracias dicen las musas. Musa gracias. ¿Musas? ¿Musas, no? Tengo una musa y un musito. Mi musa ya no toma teta. Musito tampoco. Tenía otro muso. Mi muso duerme con Dios. Gracias dicen las musas. Dicen, Gracias. De nada les digo.... De nada.

martes, 27 de enero de 2026

Serpiente Emplumada

Mamá... El señor ese blanco es bueno, ese señor me da trabajo, me deja comer en su mesa. Mamá, ese señor es bueno conmigo, es lindo tan bueno conmigo. A veces paga bien. A veces paga mal. Pero siempre me da comida, mamá, paga. Paga con comida mamá. 
Ese señor blanco es bueno mami. Ese señor hoy me invitó una cena y prendió una vela. A veces prende velas y habla con gente que no conozco. Pero no están, mamá, y al parecer habla y responden. Les dicen santos. Hoy me enseñó el santo y seña, me dijo un padre, nuestro, no sé bien cuál, mamá, mi padre no será. Papá murió, o por lo menos eso me dijiste, muerto muerto. Muerto está. Ese señor blanco es bueno mamá, ese señor habla con los santos que dice.
Me habló de un tal Jesús. Me dijo de una paloma y me contó también de un niño y unos animalitos. 
Es bueno, mamá, te prometo que no le dije nada, no le dije nada en mapudungun. El no sabe que yo sé lo que él no sabe mamá.
El no sabe de Ngechen, ni nada así. El no conoce mamá. Yo tampoco conozco de él. Me da miedo ahora que pienso, mamá.
Me da miedo, tiene una serpiente emplumada, mamá. 
Pero dice que es buena, que ella también conoce el desierto. 
El desierto, pero éste desierto. El otro de allá que él me dijo no es desierto, mamá. Allá hay construcciones mejores, más lindas, de santos, iglesias, y muchas cosas lindas así como me contó.
Pero a la noche, sale la serpiente, mamá, me da miedo un poco ahora que pienso, un poco de miedo, ese señor es un poco bueno. 
Pero también es malo un poco, mamá. Hoy salió esa serpiente, y dijo algo de la sangre, de esa sangre de no se que cosa. Y me echó de la casa, mamá. Me echó. Por eso te escribo, mamá. Ahora soy diferente, pero no igual. Ni a ellos ni a ustedes. Ahora soy algo mestiza, mamá, eso me dijo, eso entendí. Pero bueno. Me voy a ver si puedo hacer una casita por ahí, voy a amasar un poco de barro cocido, con mis manos, me voy a hacer un lugarcito ahí, entre la ciudad y el desierto, un lugar chiquito pero tranquilo, mamá. Bueno, te dejo mamá. Voy a estar un tiempo lejos, te amo mi ñuke querida, ya voy a ir a verte. 
Siempre tuya, tu domo püñen...