Para mí papá, Juan Martin Torreano
Ella se fué. Se iba muchas veces. A veces con el heredero delgado y pálido , que tenía unas marcada debilidad por las jovencitas, y otras veces con personas que realmente no sumaban nada en su vida. Y una vez se fue muy lejos. Su padre, resignado ante su testarudez, le compró una valija y la llevó hasta esa terminal con la esperanza de que algún día ella volviera en sí. Le hizo una sopita de chancho, que era lo que ella más amaba, con ese olor que tan bien caracterizaba su personalidad. Entonces se fue a ese lugar donde creía haber encontrado el cénit de su vida.
Cuándo se dió cuenta de que el olor a sopita de chancho allá era muy diferente, decidió volver.
Pero cuando finalmente volvió, su papá feliz, le hizo un chancho, pero esta vez el chancho estaba bien muerto y asado.
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