martes, 27 de enero de 2026

Serpiente Emplumada

Mamá... El señor ese blanco es bueno, ese señor me da trabajo, me deja comer en su mesa. Mamá, ese señor es bueno conmigo, es lindo tan bueno conmigo. A veces paga bien. A veces paga mal. Pero siempre me da comida, mamá, paga. Paga con comida mamá. 
Ese señor blanco es bueno mami. Ese señor hoy me invitó una cena y prendió una vela. A veces prende velas y habla con gente que no conozco. Pero no están, mamá, y al parecer habla y responden. Les dicen santos. Hoy me enseñó el santo y seña, me dijo un padre, nuestro, no sé bien cuál, mamá, mi padre no será. Papá murió, o por lo menos eso me dijiste, muerto muerto. Muerto está. Ese señor blanco es bueno mamá, ese señor habla con los santos que dice.
Me habló de un tal Jesús. Me dijo de una paloma y me contó también de un niño y unos animalitos. 
Es bueno, mamá, te prometo que no le dije nada, no le dije nada en mapudungun. El no sabe que yo sé lo que él no sabe mamá.
El no sabe de Ngechen, ni nada así. El no conoce mamá. Yo tampoco conozco de él. Me da miedo ahora que pienso, mamá.
Me da miedo, tiene una serpiente emplumada, mamá. 
Pero dice que es buena, que ella también conoce el desierto. 
El desierto, pero éste desierto. El otro de allá que él me dijo no es desierto, mamá. Allá hay construcciones mejores, más lindas, de santos, iglesias, y muchas cosas lindas así como me contó.
Pero a la noche, sale la serpiente, mamá, me da miedo un poco ahora que pienso, un poco de miedo, ese señor es un poco bueno. 
Pero también es malo un poco, mamá. Hoy salió esa serpiente, y dijo algo de la sangre, de esa sangre de no se que cosa. Y me echó de la casa, mamá. Me echó. Por eso te escribo, mamá. Ahora soy diferente, pero no igual. Ni a ellos ni a ustedes. Ahora soy algo mestiza, mamá, eso me dijo, eso entendí. Pero bueno. Me voy a ver si puedo hacer una casita por ahí, voy a amasar un poco de barro cocido, con mis manos, me voy a hacer un lugarcito ahí, entre la ciudad y el desierto, un lugar chiquito pero tranquilo, mamá. Bueno, te dejo mamá. Voy a estar un tiempo lejos, te amo mi ñuke querida, ya voy a ir a verte. 
Siempre tuya, tu domo püñen...


lunes, 26 de enero de 2026

Maldita iglesia

Caminaba por la calle, sucio, con olor a orín de tres días, hambriento en busca de un porro para calmar su abstinencia. 
A lo lejos escuchó un sonido molesto para sus oídos. "Esa iglesia", pensó. Esa molesta y maldita iglesia. 
Molesta, más molesta que el hambre que le apretaba las tripas y el cerebro. 
Más molesta que el olor que lo rodeaba.
Maldita cómo la calle que le robaba el hambre. 
Incluso muchísimo más molesta que ese síndrome de abstinencia que advertía la llegada  de un ataque de ansiedad. 
Y de pronto sucedió. Se levantó de su letargo con un descuido que lo asustaba. Empezó a deambular, errante, por los pasillos de esa calle sucia que se había tornado en su hogar, y despertó. Cómo quién despierta de una terrible pesadilla. Se había quedado dormido en medio de la vereda. Lo despertó un aroma a sopa que le  recordaba el guiso de su mamá. 
Un poco atontado abrió los ojos como platos.
Y empezó a comer desesperadamente. El hambre dió paso al mono abstinente que lo seguía interpelando. Un hombre le dió la mano y lo llevó hasta un lugar donde pudo bañarse y dormír. Pudo descansar. Se despertó nuevamente. Esa maldita iglesia. De nuevo. Molestos. Oraban oraciones sin sentido. Cantaban alabanzas con  ese sonido tan molesto. Leían salmos tan desagradables como el mono que le sonreía mientras lo miraba socarronamente y le decía: Huí!! Otra vez acá??! Por poco te obligan a ser como ellos. Y un hermano se acercó y, como si fuera la última bocanada de esperanza, le presentó al Rey.
Y se fué,  a veces se iba, pero ahora sí se fué, se fue a surcar otros mares de los cuales ya no volvió, había un Dios allá. Un Dios que lo miraba con paz, le sonrió, y le dijo "Bienvenido". 


domingo, 4 de enero de 2026

Orden y Desorden


Cuantas veces me ha tocado
Y dime si a ti no,
Llegar de vuelta a mi casa
Y encontrar todo trastocado...
___@____
Los platos en la batea,
Las camas sin arreglar,
La canilla que gotea
Y al perro hay que alimentar.
___@___
Entonces esas veces me pregunto
Si no sería mejor
Llegar y encontrar todo
Ordenado como estaba
Al momento en que salí
EL piso todo lustrado,
Los muebles bien ordenados,
La batea brillando
Y todo acomodado
_@_
Entonces esas veces me acuerdo
De lo que me dijo una señora
Que dichos tiempos añora:
"Quisiera volver un día
A llegar y tener que ordenar
Lo que unos niños traviesos osaron desacomodar,
Ahora cada vez que llego,
Hay un orden sepulcral
Y todo está tal cual
Como lo dejé al salir,
Y cada vez que eso pasa,
Lo que queda es recordar
Aquellos hermosos días
Cuando vivía con mi familia.
___@___

Hagamos las paces




Amo mi cuerpo. Me gustan mis amplias caderas, mi cintura marcada, mis pechos generosos y aventureros. 
  Amo mi cara, mis incipientes marcas de expresión, mis ojeras de dormir a deshora. Mi nariz que no me ayuda y mi boca de buzón también me gustan. 
  Amo esas cosas de mí que no me gustan y abrazo lo que soy. Abrazo mis estrías, mis cicatrices, la imperfección de mi cuerpo hollado de vivir. 
  Me gusta esta cara que ya no es tan joven pero atrás del flequillo esconde una mente más sabia que la de antaño. 
   Amo el tiempo que me dio la posibilidad de reconciliarme conmigo misma. 
   Tengo Paz. Paz conmigo, con mi cara y mi pasado, y eso ya es un montón... Es animarme a vivir. 
   Animarme a vivir sin importarme demasiado lo que gente que no me conoce mucho piense o diga de mí.
   Amo de mí, la vida, esta loca aventura certera a la que no pedí venir, pero de la que no quisiera partir. 
  "Vida nada me debes, vida estamos en paz" ( Amado Nervo